Diamond Whirl
16 noviembre 2018
Cuando los cuentos de hadas se hacen realidad
Diamond Whirl

La Alta Joyería, sinónimo de excelencia, fascina en cada una de las etapas de fabricación de la joya de diamantes. Se necesitan miles de horas y gestos hábilmente controlados y animados por la pasión. El taller Messika es un espacio de investigación, en el que las obras se componen uniendo una innovación joyera, cuyo secreto posee el taller, con un proceso creativo ancestral, común a todas las grandes firmas. Bajo la batuta de Valérie Messika, diseñadores, joyeros, engastadores y pulidores convierten en realidad los sueños más mágicos de la creadora.

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Las diferentes etapas de la fabricación

La belleza deslumbrante de una creación de Alta Joyería permite adivinar un experimentado savoir-faire que aúna competencias técnicas, artísticas y estéticas. En primer lugar, la idea toma forma mediante el trazo de un lápiz. A continuación, después de numerosos bocetos, la diseñadora pinta con gouache la joya a escala real. Un impactante documento realista que servirá como referencia esencial para la reflexión del equipo. La representación pictórica del collar de diamantes Diamond Whirl necesitó 30 horas de trabajo. Posteriormente, cada diamante, seleccionado por su talla, su pureza y su calidad, encuentra su lugar en la estructura de oro (resortes, chatones, gemas, monturas...) construida por el joyero. Tras el montaje, se ensamblan y se sueldan minuciosamente las diferentes piezas con un soplete. Estas etapas dibujan la silueta final de la joya. El pulidor interviene antes y después del engastado hasta obtener el efecto espejo deseado. Sus toques delicados revelan el brillo de los diamantes. Después de decenas e incluso cientos de horas, el engastado indica el verdadero nacimiento de la joya: el engastador esculpe y afina la materia, y ajusta las gemas para que se posen sobre la piel, como si estuviesen levitando.

El collar Diamond Whirl, The Snow Queen

El taller dedicó 506 horas a esta composición cuyo remolino de diamantes talla pera abraza el cuello como una cinta de destellos en suspensión. Una precisión exigente para el volumen de este hilo de diamantes: el collar abraza con delicadeza la forma del cuello, rodea su base sin oprimirla y destaca la gracia de su curva. La preciosa flexibilidad de este hilo de gemas es una innovación de la Maison. Mediante un juego de equilibrio, esta arquitectura en espiral sostiene 88 piedras de tallas en aumento. En el centro, el majestuoso diamante talla pera de 5,5 quilates hace ondear la luz en una danza de seducción. Una caída extraordinaria que destaca el minucioso trabajo del taller.

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